marzo 2016

Palloza O Cebreiro

¿A que huele el Camino de Santiago?

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¿A qué huele el Camino de Santiago?

Esa mañana salimos no muy temprano del albergue de Ponferrada pero no nos costó coger rápido nuestro ritmo y llegamos en seguida a Cacabelos. Decidimos parar a comer allí y nos metimos tan pronto nos fue posible en una bodega, de las de toda la vida. Una bodega llena de barriles de Vino del Bierzo, era Mencía. ¿Y sabes a que huele la Mencía? A aromas de fruta ,suaves y aterciopelados, mezclados con la acidez de los restos de vino al caer en el suelo y el olor a madera y humedad, a la fría piedra granítica que nos rodea y aporta frescor. Pero también huele a queso y embutido, a gloria. ¿Nunca entraste en una bodega artesanal de vino? Pues te lo recomendamos, de verdad. Aquí la puedes ver en una fotografía del Diario de León.

Bodega Cacabelos

Al día siguiente y aun con el recuerdo del vino en nuestra cabeza (si…nos pasamos) salimos por la Ruta que sube a mano derecha a través del monte por la variante de Pradela. Es un imprescindible seguir esta ruta en vez de meterse por el tercer carril de la Nacional VI y cada vez que hacemos el Camino seguimos por esta senda. Esta jornada pasamos por infinidad de pueblecitos donde huele a gallinas, a fruta fresca que cuelga de los árboles, a humo que sale de alguna chimenea o de la quema de rastrojos del campo,  a hierba recién cortada como cuando paseas un parque de tu ciudad y esa mañana han decidido recortar el césped…huele puro y limpio.

Al llegar a O Cebreiro visitamos la Palloza que tienen habilitada como museo etnográfico, de ahí es de donde sacamos esta fotografía. Nada más entrar, de nuevo, el olor a humo y madera, signo de calidez, símbolo de años y años de historia a través de los instrumentos, de la arquitectura, de la cubierta vegetal que perdura por inviernos eternos.

Palloza O Cebreiro

Por la mañana y tras unos minutos calentando los pies y piernas llegamos a Liñares para entrar en la única tienda-farmacia-ferretería-bar, todo polivalencia. El pan caliente de pueblo recién llegado se fundía con el olor a café recién hecho y el ambiente pedía a voces que nos quedásemos allí. Que sensación tan maravillosa. Pero tan pronto acabamos nuestro café con leche y nuestra tostada con mantequilla casera nos pusimos de nuevo en marcha.

Al poco rato…muy cerquita, entramos en un pueblo que tuvo que ser muy importante ya que se llama Hospital da Condesa. Hay quien le llama pueblo de vaqueros, pero deberíamos saber que cuando hablan de vaqueros se refieren a los que pacen vacas. Así que ya sabéis a que huele el Camino cuando se pasa por este lugar tan noble. ¿Quién no ha sufrido este olor tan puro? No hay opción a mezcla de olores en este caso. Todo está impregnado por esta esencia. Digo bien cuando hablamos de esencia porque las vacas estaban ahí antes que el Camino, o por lo menos surgen dudas.

No se puede entender el Camino de Santiago en muchas localizaciones si no es por los olores, que junto con la cocina de las regiones por donde pasa el Camino o los monumentos que entran por la vista permite que el recuerdo perdure.

Próximamente haremos una entrada en el blog sobre los sonidos del Camino de Santiago. A nosotros se nos ocurren unos cuantos pero creemos que uno sobresale por encima de los demás. ¿Se te ocurre cuál es?