julio 2016

¿Alguna vez se ha escapado el Botafumeiro de la Catedral?

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¿Han ocurrido “Accidentes” con el Botafumeiro?

Sobre este tema no se sabe lo que es historia y lo que es leyenda. La primera ocasión de la que se sabe que cayó el Botafumeiro de la Catedral de Santiago fue un día del Santiago Apóstol, el 25 de julio de 1499. Ya fue casualidad que en el momento de exaltación máxima, cuando el incensario volaba en lo más alto a 68 kilómetros por hora, se partió una de las cuatro cadenas que sostenían el cuerpo principal del botafumeiro y sus compañeras no pudieron soportar el peso solas.

Finalmente se rompieron todas y el Botafumeiro voló disparado como un proyectil recorriendo el transepto del crucero y acabó estampándose contra la puerta de Platerías. El “artefacto” quedó totalmente aplastado como una lata de refresco. La leyenda urbana, alimentada por el boca a boca, cuenta que el incensario atravesó el rosetón y fue a dar a la fuente de los caballos, incluso que cayó junto a una castañera a la que no mató de milagro, pero eso hubiese sido imposible porque la física y sus leyes no lo permitirían.

Camino de Santiago Wayandgo-41

El segundo fallo histórico tuvo lugar el 23 de mayo de 1622. Esa vez fue la cuerda la que se rompió, y el Botafumeiro, que entonces era de plata maciza (lo había donado en 1554 Luis XI de Francia y se lo volvieron a llevar como trofeo las tropas napoleónicas en 1809), se precipitó a plomo sobre los tiraboleiros, aunque según cuentan sin dañar a ninguno.

Cuenta el anterior jefe de los tiraboleiros, D. Armando Raposo, que trabajó en la Catedral desde 1950 y fue tiraboleiro mayor desde 1964, que cree que fue en dos años santos (de nuevo la casualidad de los Años Santos Xacobeos pero esta alta probabilidad tiene su explicación en que durante estos Años volaba el Botafumeiro en 4 o 5 ocasiones diarias) cuando acaecieron los siniestros que relata. Uno fue un 25 de julio cuando un acólito bajó desde el altar sin calcular la velocidad del Botafumeiro y cuando se quiso dar cuenta ya lo tenía impactando contra él. El aparato se lo llevó por delante, y hubo que llevarlo pitando al hospital porque tenía rotas tres costillas.

La otra vez quien salió damnificado fue un alemán. “Había un congreso en el Hostal de los Reyes Catolicos y los participantes contrataron una misa con Botafumeiro. Se fueron acercando peligrosamente, mirando hacia el sistema de poleas y en uno de esos instantes finales de vuelo bajo, el pie del incensario le rascó la cara. Toda la frente hasta la punta de la nariz. El alemán sangraba y tenía el tabique roto.

Catedral de Satiago desde Apostol

Seguro que ha habido más ocasiones, reales o cubiertas de leyenda, pero os hemos contado unas cuantas de las que nos cuenta la historia real de D. Armando Raposo, personaje de arriba abajo que hemos tenido la suerte de conocer, al igual que a su hijo Julio, trabajador también de la Catedral.

El vuelo del Botafumeiro (desde dentro)

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¿Queréis sentir el vuelo del Botafumeiro como si estuvieseis sobre él?

Según la información que nos da la web de la Catedral de Santiago el Botafumeiro es uno de los símbolos más famosos y populares de la Catedral de Santiago de Compostela, y desde luego el más turístico. Es por esta razón que desde la Catedral y desde el Arzobispado tratan de quitar esta pátina turística poniendo en valor el sentido litúrgico del acto del Vuelo del Botafumeiro. Es un incensario, que mezcla carbón e incienso, de dimensiones extraordinarias que se mueve desde la cúpula de la Catedral, donde vuela por un sistema de poleas por los brazos laterales del crucero de la Catedral. Son necesarios ocho personas para moverlo, los conocidos como “tiraboleiros”. Pesa 53 kg y mide 1,50 metros de altura; puede alcanzar los 68 km/h y está suspendido a una altura de 20 metros.

La primera referencia que se tiene del Botafumeiro es una anotación en el Códice Calixtino, en el que se le llama “Turibulum Magnum”. A lo largo de la historia hubo varios botafumeiros; actualmente hay dos ejemplares, uno en latón que data de 1851 y es obra de José Losada, sustituyó al expoliado durante la ocupación francesa y es el que se utiliza habitualmente. El segundo Botafumeiro es una réplica en plata del anterior y fue regalado al Apóstol por los Alféreces Provisionales en 1971. Únicamente se coloca en el crucero de la Catedral cuando funciona, guardándose habitualmente en la Biblioteca Capitular.

Todos los viernes del año (excepto Viernes Santo), en la misa de 19:30h, como Ofrenda del Peregrino y está patrocinado por la Asociación de Hostelería de Santiago, la Camara de Comercio de Santiago y el Concello de Santiago de Compostela en lo que estas entidades han denominado “Homenaje a los Peregrinos” como agradecimiento de la ciudad al esfuerzo de los cientos de peregrinos que llegan todas las semanas a través de los Caminos de Santiago.

Estas son las fechas fijadas por la Catedral en las que el Botafumeiro vuela:

La Epifanía del Señor: 6 de enero
Domingo de Resurrección
La Ascensión del Señor
La Aparición del Apóstol-Clavijo: 23 de mayo
Pentecostés
El Martirio de Santiago: 25 de julio
La Asunción de María: 15 de agosto
Todos los Santos: 1 de noviembre
Cristo Rey
La Inmaculada Concepción: 8 de diciembre
Navidad: 25 de Diciembre
Traslado de los Restos del Apóstol: 30 de diciembre.

Si necesitáis saber si el botafumeiro vuela durante vuestra visita a Santiago de Compostela os recomendamos que os acerquéis a la Sacristía y le preguntéis a las amables monjitas que hay allí (ojo! que hemos dicho monjitas…) y si sois un grupo siempre lo podréis contratar previamente. Además si está colgado se supone que vuela pero…¿en qué misa?