Navidad en el Camino

El Camino del Norte en Navidades de 2017-2018 por un andaluz viviendo en Pamplona

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“Andaluz y viviendo en Pamplona.

Mi vida ha cambiado mucho en el último año, he estado viajando de aquí para allá, he trabajado en diferentes partes de la geografía nacional y he descuidado un poco la vida deportiva y el senderismo, que tanto me apasiona.

Como es común en gran parte de la sociedad actual hay momentos clave en el año que abruman a más de uno, por el trajín de preparativos que conllevan, no siendo mi caso distinto. La fechas que nos abarcan ahora son las del periodo comprendido entre el 22 de diciembre y el 6 de enero, efectivamente, Navidad. Acercándose estas fechas y, por motivos familiares, iba a ser el primer año de mi vida en que no nos íbamos a juntar toda la familia para celebrarla en casa de los padres. ¿El motivo? A mi hermano mayor, que trabaja en Francia, no le daban vacaciones.

Así, y dándole vueltas para ver qué hacia en estas fechas, uno de los planes previstos hubiera sido irme con él, ya que él no podía bajar pero yo sí podía subir; otro plan hubiera sido bajarme a casa de los padres, en Sevilla, pero claro está, si no íbamos a estar todos, ¿porqué no hacer algo distinto? Entre vueltas y vueltas tuve una conversación con un antiguo compañero de estudios y, fue esta conversación, el origen de todo:

– ¿Qué tal Ángel, como te trata la vida? Yo aún sigo en Pamplona y no sé que voy a hacer en estas vacaciones próximas, tengo varios planes en mente pero no llego a visualizarlos del todo.
– Muy bien Manu, alguna cosa que otra va saliendo, no me quejo. Pues yo he hablado con un par de amigos pero ninguno puede ausentarse de casa para Navidades. ¿Qué te parecería hacer el Camino de Santiago?
– ¡Jum! Déjame pensarlo y te digo…

Camino del Norte

Antes de colgar ya sabía que la respuesta iba a ser que sí, pero no sé, algo en mí decía que tenía que contar con la aprobación de mis padres y, más aún, tratándose de estas fechas. Por suerte hace un par de años ellos también lo hicieron, así que no tuvieron mayor reparo, al contrario, me animaron a ello.

Ya estaba todo cuajado, haríamos el Camino del Norte desde Gijón, mochila preparada y muchas ganas de comenzar.

Llegamos al aeropuerto de Asturias el 21 por la noche y, por un malentendido acabamos durmiendo en Salinas, cerca de Avilés, siendo este el punto de salida de nuestro Camino.

Los primeros días fueron fáciles, hicimos rutas muy largas y duras ya que, nuestro cuerpo, aún no notaba el desgaste. Los pensamientos aún eran de lo que dejábamos atrás: la familia, los amigos, las tareas pendientes… Las conversaciones salían fluidas y llevábamos buen ritmo. Sin embargo, nuestra idea de celebrar Nochebuena en compañía de otros peregrinos se vio truncada después de llevar varios días sin cruzarnos con ninguno y, en el albergue de esa noche, decirnos que los últimos peregrinos en pasar nos llevaban un par de días de ventaja. Estábamos en Luarca, hicimos la compra como cada día pero, en vez de descansar, nos recorrimos el pueblo en busca de gente con la que hablar; no fue fácil. Una botellita de aguardiente fue nuestra compañera, un par de cervezas el culmen de una noche tan señalada y, desde ahí, a la cama a dormir.

Camino de Santiago Norte

Dos etapas después ya entraríamos en Lugo, concretamente y después de cruzar el emocionante Puente de los Santos, en Ribadeo. En esta localidad tuve que hacer una visita al fisio, pues una sobrecarga en el tendón Fascia lata me hacía el Camino imposible. También fue la localidad dónde conocimos los primeros peregrinos, tres ciclistas gallegos que empezaban ese día. Creemos que no llegaron muy lejos pues más adelante poco se sabía de ellos, incluso supimos que continuaron solo dos… En definitiva, el Camino del Norte, y más en estas fechas, está muy poco transitado y, con los pocos peregrinos que hay, es fácil saber que ha sido de ellos gracias a las personas que nos encontramos.

Camino de Santiago Norte

El día siguiente fue, sin duda alguna, el peor de nuestro Camino. La sobrecarga iba en aumento y el perfil de la ruta no ayudaba nada. La mente en este punto se llenaba de pensamientos físicos y dolorosos, calculando exactamente con que ángulo debías poner el pie para que la molestia fuera menor y repartir el peso de la mochila y el cuerpo para que no salieran nuevas lesiones. Además, las conversaciones con mi compañero se tornaban más dificultosas y apenas hablábamos nada hasta llegar al siguiente albergue, esta vez en Lourenzá, dónde descansaríamos día y medio.

Por delante aún una etapa dura, hasta el albergue de Gontán, pasando por Mondoñedo. Desde este punto, Abadín, las etapas serían más accesibles, con menos desnivel y un firme en mejor estado. Fue también en este albergue donde conoceríamos a Ricardo, peregrino mexicano con residencia en Barcelona que empezó en Gijón casi el mismo día que nosotros. No supimos nada más de él hasta el último día del año, el 31 de diciembre en Baamonde, lugar donde celebraríamos Nochevieja, pero eso sí, tres horas antes de las uvas, pues no íbamos a modificar nuestro horario de peregrinación por estar despiertos a las doce, nos partiría en dos. Desde este pueblo y hasta la Catedral de Santiago seguiríamos los tres juntos.

Lluvia. Eso nos esperaba también. Si a Santiago llegamos el 5 de enero, desde el 31 de diciembre no dejaría de llover. Las etapas siguientes pasaron con la misma rutina que las anteriores: madrugar, desayunar, andar, llegar al siguiente destino, comprar, comer, estirar, descansar y dormir.

Camino del Norte

Seguimos sin encontrarnos a nadie hasta llegar al cruce con el camino francés, en Arzúa. De estar dos o tres personas en el albergue a pasar, fácilmente, a las veinte o treinta. De hecho, la soledad de todos los días anteriores se llegaba hasta a extrañar. De sentirte especial por ir completamente sólo, a pasar a formar parte del trasiego continuo de peregrinos con destino Santiago.

Y así fue, de Arzúa a O Pedrouzo, O Pedrouzo a Monte del Gozo y finalmente Santiago de Compostela, donde el tiempo sí nos respetó y no nos volvimos a mojar más, al menos por fuera. Llegó el momento de soltar las mochilas y dejarse llevar por los encantos de Santiago posteriores a terminar con el papeleo de la Compostelana…

¡Buen Camino! Fueron mis últimas palabras allí antes de coger el tren de nuevo a Pamplona…”

En esta ocasión nuestro colaborador es Manu McWild y está elaborando una serie completa de videos sobre sus aventuras en el Camino de Santiago. En YouTube ya tenéis disponible el trailer y la primera parte estará disponible el jueves 25 de enero a las 21.00 en el canal.

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Vídeo aquí: https://youtu.be/TaZnLUyqd94

 

Camino de Santiago

 

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